¿Es cierto que los bebés pueden nacer con dientes?

La condición se llama diente natal y su causa puede estar asociada a factores genéticos o al embarazo. Aprende cómo proceder si le pasa al pequeño.
¿Es normal que un niño llegue al mundo ya con uno o más dientes en la boca? ¿Deberían preocuparse los padres?

En primer lugar, vale la pena aclarar que hay dos sucesos similares pero que ocurren en diferentes momentos de desarrollo. Lo llamamos diente natal cuando el bebé nace con un diente en la boca. Cuando nace después de los primeros 30 días de vida del bebé, el nombre que se le da es diente de leche.

¿Por qué los bebés pueden nacer con dietes?

Las causas de que esto ocurra son todavía inciertas, pero hay algunas hipótesis que van desde los factores genéticos hasta el propio embarazo. A veces puede estar relacionado con el factor hereditario, lo que significa que algunas personas de la familia tienen el gen y se transmite al niño. También puede estar asociada a más de diez síndromes y anomalías, o ser causada por una falta de vitamina en el embarazo, lo que llamamos hipovitaminosis.

En otros casos, el bebé puede nacer con el germen dental – la estructura de la que se deriva el diente – posicionado muy cerca de la encía, de manera superficial. Así, el diente que debería nacer sólo a partir del sexto mes de vida, pronto se desarrolla y erupciona. En este caso, normalmente, la corona – parte que queda fuera de la encía – se está formando, pero la raíz no está todavía. Así, además de ser muy frágil, este diente puede presentar alteraciones de color o de forma.

¿Cómo proceder si el bebé nace con un diente?

El primer paso, es llevar al bebé al dentista para una radiografía. Con el examen, podemos identificar si es un diente extra o un diente propio, de la serie normal. Si es el último caso, entonces la indicación cambia: es mejor tratar de mantener el diente en la boca siempre y cuando esté firmemente en la encía y no haya riesgo.

¿Y por qué intentar mantener el diente? Aunque vuelve a nacer en el sexto año de vida, juega un papel importante en el desarrollo del pequeño: «Sus funciones son mantener el tamaño del arco dental, mantener el espacio para que nazca el diente permanente, además de ser súper importante para la masticación, la fonética y la estética del niño. Al fin y al cabo, si se quita, sólo se volverá a formar después de la primera infancia.

Sin embargo, el mantenimiento del diente puede causar molestias al niño y a la propia madre. Puede dañar a la madre en el momento de la lactancia y formar una úlcera bajo la lengua del bebé, porque raspa el diente en el momento de la lactancia. Como esto genera dolor, el bebé tendrá dificultades para amamantar, puede comer menos y tener problemas en el sistema inmunológico.

Por lo tanto, la conducta del dentista será alisar o pulir la punta del diente para que no dañe la lengua del bebé o el pecho de la madre. Además del procedimiento clínico, el cuidado en casa con el diente debe ser reforzado. La higiene dental, que se indicaría en el sexto mes, comienza antes: los padres deben cepillar el diente de su hijo dos o tres veces al día para evitar las caries y llevarlo al dentista para controlar el flúor y otras medidas de prevención.

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